BIENVENIDOS


Para todo paraguayo se constituye en una obligación moral y ética, recordar con justicia la grandeza de la inmolación de toda una generación de nuestra patria, de nuestra nacionalidad lo mejor de ella en siglos de existencia, pero ello hoy cumplo una inquietud que desde niño he sentido, el de tener siempre y de rendir un pequeño tributo a aquellos titanes de nuestra historia, quienes dieron todo por nuestro país, podrán ser discutidas las causas de aquella guerra pero el hecho innegable es que se convirtió en una de conquista y exterminio de una nación floreciente, joven, feliz, rica, pujante y por sobre todo digna y noble con honor y gallardía, pero jamás se podrá discutir el heroísmo de un pueblo que no se rindió, que sucumbió entero en aquella traición al espíritu americano. 

NUNCA olvidemos que mucha sangre corrió por este suelo en su defensa, y que su nombre jamás fue mancillado sino por los falsos defensores de la libertad; enormes sacrificios fueron cumplidos sin esquivo, muchas penurias soportadas, pero sobre todo, la patria, en aquellos momentos cumbres de nuestra historia sufrió mucho dolor, hasta lo mas profundo, ahogada en llanto y sangre, ardiendo en el fuego del odio enemigo y saqueada por el vil pillaje de los cobardes, quienes en sus reportes militares hablan de "batallas", cuando sus adversarios eran niños con bigotes pintados y fusiles de madera, mujeres indefensas, y ancianos ya desvalidos, por que los hombres en edad de combatir ya se habían acabado... 

Pero nuestra nación resurgió de las cenizas, del fuego, del odio, venció a la muerte y resucito, revivió, renació, no ya como la bella República de hombres dignos y mujeres virtuosas de antaño... pero hoy estamos nuevamente aquí, y muchos estamos prestos al llamado de la patria, aunque otros no, pero las causas justas siempre vencen a las injustas, y ese es nuestro voto de fé. 


Es hoy nuestro deber recordar esos excesivos sacrificios de una generación que ya no existe. Y el fin primero y último de este blog es ello.


Digamos nunca más a las guerras, 

nunca más a los nacionalismos ciegos, 

digamos sí a la vida, a la felicidad, a la familia, 

y por sobre todo digamos sí al amor, a la libertad, y a la paz que Dios nos ha dado!!




Jesús Manuel Aquino.
un paraguayo.




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